Un problema que afecta también
a las esteticistas
Exponemos, como ejemplo, el caso de las esteticistas y peluqueras porque
nos queda muy próximo, pero un análisis similar también
tendría sentido en otras profesiones que obligan a adoptar posturas
forzadas o incorrectas durante muchas horas al día.
Si las esteticistas/peluqueras no saben cuidar su postura durante sus
sesiones de trabajo, tienen todas las probabilidades de sufrir dolores
de espalda difíciles de solucionar, puesto que pueden afectar
tanto la zona cervical como la central o la lumbar. Por ejemplo, en
el caso de la esteticista, tiene que hacer uso de la resistencia de
su columna vertebral tanto en el trabajo de tratamientos faciales como
en el de corporal.
La solución: ¿trabajar sentada?
Para realizar los tratamientos faciales, nada más fácil
que encontrar un taburete anatómico o una silla ergonómica
que permitirá trabajar en las mejores condiciones sin comprometer
el buen estado de la columna a nivel de las vértebras cervicales.
La cabeza de la cliente deberá estar situada a una altura suficiente
como para que no sea necesario inclinar la cabeza hacia delante en ninguna
fase del tratamiento facial. Una buena iluminación de la zona
que se está trabajando también evitará un sobreesfuerzo
de la cabeza y del cuello.
Para los tratamientos corporales hemos visto, en numerosas demostraciones
de conocidos masajistas, de qué forma protegen su espalda: o
bien sentándose en el borde de la camilla, o bien en un taburete
con ruedas.
Cuando hay que realizar maniobras que nos obligan a estar de pie, es
fundamental poder apoyar el peso del cuerpo sobre una sola pierna haciendo
descansar la parte de la pelvis que sostiene esta pierna sobre el borde
de la camilla.
Es la única manera de asegurarnos una larga vida profesional
sin sufrir unas lumbalgias muy dolorosas, propias de quienes tienen
esta profesión.
Y siempre, después de una dura jornada de trabajo, uno mismo
puede darse un masaje masster plus que ayudará
a superar el cansancio diario.
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