El dolor cervical se localiza en la región cervical de la columna
vertebral y se produce por la irritación de las terminaciones
nerviosas sensitivas situadas en las extremidades articulares, ligamentosas,
óseas y musculares de esa región.
Por ello, las causas originarias pueden ser muy variadas, si bien el
mayor porcentaje se debe a una contracción muscular.
Otras alteraciones que pueden causar el dolor: enfermedades articulares
como la artrosis, esguinces, luxaciones y fracturas vertebrales, infecciones,
tumores óseos, traumatismos o inflamaciones musculares.
En los casos más habituales, la lesión que provoca el
dolor es muy leve, por lo que no puede ser bien localizada, siendo considerados
estos casos como dolores cervicales inespecíficos.
Neuralgia cervicobraquial y tortícolis. Dos casos extremos
La neuralgia cervicobraquial se produce al comprimirse
las raíces sensitivas de los nervios que nacen en los segmentos
cervicales de la columna vertebral. Esta compresión puede
ser causada por cualquier alteración que ocasione un desplazamiento
o una inflamación de las estructuras próximas a
las raíces. La causa más frecuente es la hernia
del disco intervetebral o su desplazamiento a causa de un traumatismo.
Es un dolor localizado en el cuello, parte superior de la espalda
y a lo largo de una extremidad superior.
El tortícolis es una contracción
involuntaria y duradera de uno de los músculos esternocleidomastoideos,
mientras que el otro permanece relajado, por lo que se manifiesta
como una inclinación o rotación forzada de la cabeza.
Existe una modalidad congénita, pero es mucho más
frecuente el tortícolis adquirido, normalmente provocado
por una contracción muscular anómala.
Las contracciones musculares que causan la mayoría de los dolores
cervicales pueden aparecer por muchas causas, pero lo normal es que
se deban a una "mala postura" que se adopte por hábito.
La posición incorrecta durante el descanso nocturno y la postura
forzada al escribir durante muchas horas, son las dos más frecuentes.
También el estrés puede provocarlas, porque los estados
de ansiedad ocasionan una contracción continua y dolorosa de
la musculatura de la zona cervical. Las malas posturas al sentarse provocan
a veces el estiramiento de un ligamento o una pequeña lesión
de un disco intervertebral.